Riu y el hábito de reinventarse todos los días.Experta en turismo vacacional, referente del sol y playa, la cadena acaba de inaugurar el nuevo Riu Palace Bavaro, sumando a sus clásicos atractivos, estructuras que seguramente captarán nuevos segmentos de mercado.A medida que se recorren los complejos hoteleros que Riu opera en Punta Cana y Puerto Plata, se toma verdadera dimensión de la convicción con que la familia inició sus operaciones hace ya cerca de 60 años. Todo funciona bien, todo luce artesanal a pesar de tratarse de una de las más grandes cadenas hoteleras del mundo. Luego de extender sus conceptos en materia de turismo de sol y playa en Mallorca, a punto tal de transformar al destino en el centro de las miradas en la década de los ‘60, el crecimiento prosiguió sin pausa, pero atendiendo siempre ese componente artesanal, como si todo fuera “atendido por sus propios dueños”. Hace 20 años, Riu salió a la conquista del mundo y su punta de lanza fue precisamente la República Dominicana, desde donde se extendió hasta alcanzar un presente que se sintetiza en asombrosos números…107 hoteles, 42.000 habitaciones, 84.000 camas, 23.400 empleados y ventas que superan 1,537 millones de dólares en operaciones localizadas en 19 países. La última perla de Riu es el Riu Palace Bavaro construido en donde se emplazaba aquel primer hotel fuera de España, el Riu Taino. Un nuevo camino El nuevo Riu Palace Bavaro, esta diseñado con cuidados detalles de confort y cuenta con el cálido atractivo de su gente dominicana, siempre dispuesta a atender al huésped con una sonrisa franca. Este elegante hotel cuenta con 610 habitaciones distribuidas entre el edificio principal y lujosas villas, que ofrecen internet wifi dentro de sus Suites y Jr. Suites, servicio también disponible en el lobby. El Riu Palace Bavaro ofrece una gran variedad gastronómica a través de su restaurante principal y cuatro restaurantes temáticos, un lobby bar con heladería y pastelería y un sports bar abierto las 24 Horas. También dispone de cuatro piscinas de agua dulce de las cuales dos tienen jacuzzi integrado, una piscina infantil con miniclub, el famoso programa de entretenimiento diurno y nocturno, un Spa con sauna, jacuzzi y gimnasio, casino y el ya mencionado centro de convencione, todo esto bajo el reconocido programa Todo Incluido 24 Horas de RIU. Existe un gran espacio en el análisis de Riu como receptor de turistas y Riu como emisor de inversiones desde la perspectiva argentina. Las apacibles playas dominicanas en general y las opciones que brinda Riu, en particular, son un poderoso atractivo para el argentino como turista, constituyéndose como uno de los principales usuarios de sus servicios, junto a los chilenos y al propio mercado local. Los directivos de Riu calculan que el crecimiento de estos mercados para el año que comienza rondará un guarismo de dos dígitos porcentuales, una buena perspectiva mientras madura el mercado brasileño, que tarde o temprano explotará y de donde ya se han programado algunos vuelos charters. En el terreno especulativo de una próxima llegada de la cadena a la Argentina, la expectativa no es muy alentadora, puesto que la cadena se mueve más cómoda en propiedades totales que en contratos de franquicias o management. No obstante, los directivos destacaron que toda cadena quiere tener presencia en ciudades como Buenos aires, Bogotá o Santiago de Chile. Naturalmente que en el caso que lleguen a estas latitudes el formato seria el de Riu Plaza, el formato ideado para las ciudades. El placer no tiene números Dejando el complejo de Punta Cana, se extiende la visita a Puerto Plata, en donde nos esperan el Riu Bachata, el Riu Mambo y el Riu Merengue, conformando un complejo en donde se profundiza el sabor caribeño tradicional. Aquí se confirma ese toque artesanal que la cadena se empeña en no perder, las mismas sonrisas, el mismo ritmo, ese oficio que se transforma en llave de crecimiento y en poderoso atractivo para turistas de todas las latitudes, pero muy especialmente para argentinos sedientos de un cálido sol, que se pierde en el horizonte de un mar tan profundo como el sabor de un buen cigarro dominicano. |
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